viernes, 21 de octubre de 2016
Estudio privado estimó que el PBI cayó 4,1% en el III trimestre
El Indice General de Actividad de OJ Ferreres bajó 3,7% en septiembre. En los tres meses previos había bajado 3,9% respecto del nivel de un año antes
La construcción es uno de los sectores que más cayó, pero al mismo tiempo el que ofrece más expectativas de pronta reactivación
El estimador mensual del PBI que hace la consultora de Orlando Ferreres, a partir de procesar 122 series estadísticas de todos los sectores productores de bienes y servicios, público y privado, acumuló en septiembre la séptima caída consecutiva, en la comparación interanual, mientras que no pudo sostener el mínimo repunte respecto de 30 días antes, como había registrado en agosto, en ese caso en valores ajustados por estacionalidad.
Según esa fuente, tres sectores sobresalieron por la singular contracción que exhibieron en comparación con el tercer trimestre de 2015, cuando en plena campaña electoral y claras expectativas del fin del cepo cambiario, como finalmente ocurrió, había "inflado" la actividad de la construcción, la operatoria financiera, mientras que el agro arrastraba uno de los peores ciclos de los últimos años, porque cerraron con declinaciones de 11% a 9,3%, en ese orden.
Para el estudio Ferreres el PBI acumuló siete meses consecutivos en recesión
En menor medida se contrajeron el comercio 5,1; la industria 4,7%, los servicios básicos 2,1% y la actividad inmobiliaria y transporte y comercio poco más de uno por ciento, en todos los casos en comparación con el nivel de septiembre del año anterior.
Con un aumento del 7%, la nafta súper superaría $18 en la Ciudad
Las petroleras se reunieron con el Gobierno para reclamar la quinta suba del año. En el interior, el litro de súper se vendería a $19,19 desde noviembre
Sería el quinto aumento en lo que va de 2016.
Las petroleras se sentaron esta semana en la mesa de negociación con el Gobierno para tratar el próximo aumento de la nafta. Las partes habían acordado no subir los precios de venta al consumidor hasta el 31 de octubre, pero en noviembre podrían volver a subir.
Las empresas del sector piden una suba de un 7%, aunque según supo Infobae, algunos insisten en que sólo un alza del 15% podría hacerlas empatar con la devaluación, ya que sus costos están en dólares.
Sin embargo, fuentes del Ministerio de Energía aseguraron a Infobae que no hay negociaciones por la suba del combustible, y que la reunión de este jueves con el sector fue por Vaca Muerta.
A 10 días de que se termine el mes, el panorama hacia delante es que el litro de nafta súper de YPF superaría los $18 en la Capital si se convalida un aumento del 7%, la premium se ubicaría en $20,61 y el gasoil grado 2 en 16,62 pesos. "Tampoco hay tanto margen para aumentar, porque una suba muy fuerte significaría una caída de la demanda", aseguró una fuente calificada del sector a Infobae.
El precio que puede ser impactante para los que cargan nafta en surtidores de la Ciudad está por debajo del interior del país. Si se convalida el quinto aumento del año en un 7%, la súper en el resto de la Argentina -siempre tomando en cuenta a YPF- escalaría a 19,19 pesos, mientras que la Premium (Infinia) se vendería a 21,18 pesos.
La CGT dice que "el bono es imperativo para todos"
Héctor Daer, uno de los integrantes del triunvirato que conduce la CGT, consideró "imperativo" el pago del bono de fin de año, con piso de $ 2.000, para los trabajadores al salir al cruce del rechazo de varios sectores empresarios que manifestaron que no puede hacerle frente.
"Cómo se articula el bono queda a criterio de las organizaciones, es para todos los trabajadores. A partir de ahí, si hay organizaciones que tienen dificultades tendrá que ver cómo articula la forma de pago, pero esto es imperativo para todos", disparó Daer por radio Mitre.
Varios sectores empresarios, como comercio, parte de la industria, y pymes, aseguran que no pueden pagar el bono, mientras que otras evalúan alternativas como abonarlo en cuotas.
Daer defendió el alcance del bono de fin de año acordado esta semana durante el encuentro con representantes empresarios y el Gobierno, porque volcará al consumo $ 20.000 millones que contribuirán a "poner en marcha la economía", y subrayó que el otorgamiento de la compensación "es imperativo para todos".
El sindicalista sostuvo que "el alcance del bono algunos lo quieren desfigurar. Nosotros generamos un derecho reconocido por los sectores empresariales más importantes del país y el Gobierno. Generamos una suma de dinero en términos universales de $ 2.000 para que se articule a través de las negociaciones paritarias".
Al respecto, destacó que "la CGT no puede subrogarse la capacidad y la facultad que tiene cada uno de los sindicatos en negociar sus paritarias. Lo que hay que hacer es poner sobre la mesa este acuerdo, ver cómo se articula".
RECHAZO DE SECTORES EMPRESARIOS
En ese sentido, planteó que "aquellas organizaciones que ven que su actividad generó mucha más ganancia durante este tiempo, pueden ir por una suma por arriba de estos $ 2.000".
Daer ejemplificó citando el caso de la paritaria de Comercio, donde el sector empresario "venía ofreciendo 14%" y los gremialistas "transformaron esos $ 2.000 en un 5% más que imponen en el básico del convenio colectivo, porque ellos están ahora discutiendo la paritaria del segundo semestre".
"La readecuación de cómo se articulan los $ 2.000 queda a criterio de las organizaciones porque este bono es para todos los trabajadores. A partir de ahí que haya quien pueda tener dificultades o no, tendrá que ver cómo articula la forma de pago, pero esto es imperativo para todos".
Tras señalar la necesidad de que todos los sectores asuman "mucha responsabilidad sobre el momento crítico que estamos viviendo", Daer defendió el bono acordado porque "es en beneficio de todos y vuelca al consumo unos 20.000 millones de pesos, lo que también va a ayudar a poner en marcha la economía y favorecer el empleo".
Ante la consulta sobre quienes afirman que no pueden afrontar el pago del bono, como por ejemplo la provincia de Buenos Aires, indicó que "en el territorio bonaerense están discutiendo el segundo tramo de la paritaria y hay que dejar que con responsabilidad todos lo vayan discutiendo".
"Hay ocho provincias que lo han acordado, casi la totalidad de los organismos descentralizados del estado", acotó.
Tras puntualizar que "lo que no se puede hacer es plantear que esto no es obligatorio", opinó que "lo de las Pymes es una generalidad, porque un almacenero no va a tener problemas en darle 2.000 pesos a la persona que trabaja en el almacén".
jueves, 28 de julio de 2016
Por un tobogán hacia el segundo semestre, (Pàgina12)
Para la usina neoliberal FIEL, la producción fabril empeora mes tras mes. En junio marcó el punto de mayor retroceso del año, con una baja del 8,2 por ciento, también la más acentuada en 16 meses. El deterioro es generalizado y se profundiza por medidas del Gobierno.
Por Javier Lewkowicz
La producción industrial retrocedió en junio un 8,2 por ciento con respecto a igual mes de 2015 y anotó su quinta baja del año, ya que sólo en febrero se registró un crecimiento de la manufactura a partir de la liquidación de la cosecha, de acuerdo al Índice de Producción Industrial publicado ayer por la Fundación FIEL. Prácticamente todos los sectores tuvieron un mal desempeño, aunque se anotaron con caídas de dos dígitos automotor, metalmecánica, siderurgia, químicos y plásticos. La entidad de corte neoliberal calculó que la caída de la producción de la industria en el primer semestre de gobierno de Cambiemos fue del 3,6 por ciento. El panorama negro para la industria se explica en parte por la situación internacional adversa, por el derrape de Brasil, pero también por la política económica interna, que enfrió rápidamente el mercado interno, retiró el estímulo del Estado en varios sectores y abrió importaciones.
El año empezó para FIEL con una merma industrial del 2 por ciento, seguida por una suba del 3,9 en febrero, muy vinculada a la reactivación de la molienda por la liquidación de la cosecha ante la abrupta devaluación y la quita de retenciones. A partir de allí, la situación para la usina de pensamiento que ideológicamente está más ligada al macrismo fue de mal en peor: en marzo la baja fue de 1,7 por ciento; en abril, de 6,8; en mayo, 4,9, y el último dato es el de junio, con un -8,2 por ciento. Esta última caída es la más acentuada en 16 meses. La tendencia es de deterioro de las condiciones industriales, sector que tiene un fuerte impacto en el resto de la economía. En el segundo trimestre, la actividad industrial se redujo 2,3 por ciento en relación al primer trimestre, sin tener en cuenta los factores estacionales. Por eso la profecía sobre la que insistió el Gobierno acerca de un segundo semestre de crecimiento quedó enterrada y todos los economistas están corrigiendo sus cálculos a la baja. La propia FIEL dice que “en el corto plazo las perspectivas continúan sin cambios, prolongándose la fase recesiva que se mantiene extendida entre la mayoría de los sectores”.
El rubro que mostró mayor caída fue automóviles, con una baja del 19,9 por ciento en junio en la comparación anual. Según los datos sectoriales de Adefa, que agrupa a las terminales automotrices, en junio se fabricaron 41.655 unidades, con lo que acumuló diez meses consecutivos con retrocesos. En el primer semestre se produjeron 224.038 vehículos, una baja de 14 por ciento contra la primera mitad del año pasado. El principal motivo que explica la situación es el derrumbe de las ventas a Brasil. Las terminales exportaron en junio 14.472 vehículos, un 47,1 por ciento por debajo de igual mes del año pasado, que superó largamente el aumento del 9,2 por ciento de los envíos a los concesionarios locales. De todas formas, ese incremento se debe en parte a los despachos de autos importados, que crecieron por encima de la evolución del mercado interno.
Otros dos sectores que tuvieron fuertes caídas están en parte asociados a la industria automotriz. El siderúrgico cayó 14,3 por ciento.Particularmente la producción de acero bajó 16,2 por ciento interanual en junio y acumula en el semestre una merma del 15,4. “La crisis del sector se enmarca en un exceso de oferta a nivel mundial, en la caída del precio internacional del petróleo, la recesión de Brasil y una menor demanda de las empresas locales de la cadena metalmecánica”, explicó la Cámara Argentina del Acero.
La caída de la demanda de la cadena metalmecánica a la que hace referencia la entidad que agrupa a empresas como Techint y Aluar se explica por la baja del consumo a raíz del deterioro del salario real, luego de la devaluación y la disparada inflacionaria, y también por la apertura de importaciones que desplazó producción nacional. Según CAME, las ventas de electrodomésticos (que utilizan acero como insumo) bajaron en junio 19,2 por ciento. FIEL calculó una caída de la actividad metalmecánica del 9,8 por ciento, que afecta a línea blanca, fabricantes de bienes de capital y autopartistas, entre otros.
El sector de minerales no metálicos subió 0,4 por ciento en junio, con lo que recortó su caída del semestre al 4,1 por ciento. Se trata del sector que produce insumos para la construcción, actividad que según el Indice Construya (que calculan las empresas más importantes del sector) cayó en junio un 21,3 por ciento. En este contexto, una de las medidas adoptadas por el Gobierno fue la modificación del Procrear, que fue un impulsor del sector años anteriores, para que no incluya la construcción de viviendas nuevas sino que se centre en el mercado inmobiliario. El Indec calcula una caída de la construcción del 10,9 por ciento entre enero y mayo en la comparación con el mismo período de 2015.
El sector de químicos y plásticos cayó 12,8 por ciento, mientras que cigarrillos lo hizo en un 6,5 por ciento. Quedaron relativamente estables combustibles (-0,5 por ciento) y pasta y papel (-1 por ciento). En el sector textil, la actividad en junio bajó 0,4 por ciento y en el semestre creció 0,3 por ciento según FIEL, un dato que llama la atención a los empresarios del sector, que transitaron un semestre negro con caídas de las ventas de entre 10 y 20 por ciento y al mismo tiempo aumentaron las importaciones. El Indec informó anteayer que mientras las importaciones en general cayeron en el semestre un 5,8 por ciento, las importaciones de bienes de consumo subieron 10,2 (22,2 solo en cantidades, sin contar la baja de precios) en el marco de un mercado interno deprimido. Uno de los sectores más afectados por las importaciones es el textil, situación que ahora el Gobierno agudizó con la autorización del servicio de “puerta a puerta”, al que los empresarios marroquineros calificaron como “un golpe más a las industrias pymes” (ver aparte).
Por último, el sector de los alimentos dejó atrás el boom inicial por la devaluación y la quita de retenciones y registró una caída del 5,6 por ciento en junio, con lo cual terminó el semestre con una merma del 0,5 por ciento. También el sector es afectado por las importaciones, especialmente las economías regionales.
lunes, 25 de abril de 2016
El FMI pronosticó que la economía argentina caerá en recesión en el 2016
El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó sus proyecciones de crecimiento económico para el mundo y, como hace cada tres meses, dio sus razones. Con la lupa en América Latina, el organismo presidido por Christine Lagarde empeoró su pronóstico para la Argentina: la economía caerá un 1% en 2016, tres décimas más de lo que había proyectado en octubre.
De esta forma, el FMI confirmó que el país caerá en recesión durante el primer año de gobierno de Mauricio Macri, ya que este escenario había sido previsto el trimestre pasado, cuando había publicado que bajaría un 0,07 por ciento. El nuevo pronóstico se conoció a través del informe "Panorama Económico Mundial" en una conferencia de prensa en la ciudad de Washington.
Alejandro Werner, director del Hemisferio Occidental del Fondo, aseguró que el país comenzó una "importante transición" en el camino de corregir las distorsiones en la política económica de los últimos años. En un informe escrito, agregó que el nuevo enfoque "ha mejorado las perspectivas de crecimiento para el mediano plazo, pero es probable que el ajuste genere una leve recesión en 2016".
FMI: "EL NUEVO GOBIERNO COMENZÓ UNA IMPORTANTE TRANSICIÓN PARA CORREGIR DESEQUILIBRIOS MACROECONÓMICOS".
Además, se destacaron las medidas implementadas para levantar el cepo cambiario, la eliminación de restricciones al comercio internacional, y el "anuncio de las principales directrices del marco macroeconómico y la supresión parcial de los subsidios a la energía", que se anunciarían la próxima semana.
El FMI publicó sus proyecciones trimestrales para el crecimiento anual de las economías de América Latina.
Diferencias con el Gobierno
El número de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) dejó en evidencia las diferencias con la proyección del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, quien había dicho que la economía cerrará el año con un ajuste del 0,5% al 1%, porque se generará un repunte hacia el último trimestre de 2016.
En el cierre de su visita al Foro de Davos, Macri se refirió a las revisiones que hace el FMI a los países miembro, y comentó específicamente los pasos a seguir con respecto al Artículo IV del Convenio Constitutivo. "No tenemos nada que ocultar sin por eso perder la independencia", aseguró. Este artículo prevé la supervisión, por parte del organismo, del "sistema monetario internacional a fin de asegurar su buen funcionamiento, y vigilará el cumplimiento por cada país miembro de sus obligaciones".
La Argentina no es el único país de la región que, según el FMI, terminará el año con caída. La economía de Brasil descendería un 3,5%, y no son buenas noticias para el país, puesto que las relaciones comerciales se verían perjudicadas. El peor descenso del PBI, sin embargo, está pronosticado para Venezuela, con una caída del 8 por ciento en 2016. Ecuador entró en terreno negativo con respecto a las últimas proyecciones de leve suba en octubre pasado.
jueves, 21 de abril de 2016
La visión buitre Prat-Gay celebró un endeudamiento histórico
La emisión resultó “la más grande de la historia argentina”, según destacó el ministro de Hacienda y Finanzas. Fueron cuatro bonos a 3, 5, 10 y 30 años, con una tasa promedio del 7,2 por ciento. Esto eleva más del 40 por ciento la deuda en dólares con privados.
La Argentina volvió a una política de endeudamiento masivo. El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, celebró ayer el regreso a los mercados financieros a partir de la colocación de bonos por 16.500 millones de dólares, divisas que en su mayoría irán a parar a las cuentas bancarias de los fondos buitre. El gobierno de Mauricio Macri recibió órdenes de compra por 69.000 millones de dólares para adquirir alguno de los cuatro títulos ofrecidos, con plazos de tres, cinco, diez y treinta años, y una tasa de interés que promedió el 7,2 por ciento anual. La demanda se explica por la decisión de los inversores de inflar las órdenes para asegurarse su cuota en la distribución a prorrata final. “Es la mayor demanda de la historia para un país emergente y es la colocación más grande de la historia argentina”, valoró Prat-Gay en conferencia de prensa. El funcionario insistió en que el endeudamiento es el único camino para evitar “un ajuste fiscal”, ignorando los aumentos de hasta 600 por ciento en tarifas de servicios públicos y el recorte de puestos de trabajo en el sector público y el privado. “Y ahora se viene la segunda etapa, que comienza cuando maduren los beneficios de esta primera etapa”, alentó el ministro.
El raudo camino que inició el gobierno para ingresar en la lógica del sistema financiero internacional y dar el puntapié inicial a un nuevo ciclo de endeudamiento tuvo ayer un primer capítulo con la colocación de 16.500 millones de dólares. La emisión es parte del arreglo alcanzado con un grupo de fondos buitre a fines de febrero y con varios holdouts que se fueron sumando a una generosa propuesta, que les significó a los más beligerantes ganancias de hasta 1600 por ciento por la compra de bonos defolteados en 2001 y el pago que recibirán pasado mañana. Del total recaudado en el mercado financiero, hasta el momento unos 9300 millones de dólares serán transferidos a las cuentas carroñeras, indicó Prat-Gay. El resto, tal como había anticipado este diario, será para cubrir gastos corrientes. “El gasto público equivale a casi el 3 por ciento del PIB, unos 15.000 millones de dólares. Los más de 7000 que restan cubren la mitad”, admitió el funcionario, quien ya dejó de lado el argumento de que los dólares se utilizarían para activar obras públicas.
La operación implicará un incremento del 41,25 por ciento en los pasivos en dólares con acreedores privados y organismos multilaterales de crédito, ya que el peso sobre el PIB pasará del actual 17 por ciento a un 24,1 por ciento. Si bien el perfil de vencimientos no se verá alterado debido a la holgada situación crediticia que heredó el macrismo, producto de la política de desendeudamiento de la anterior administración, el país deberá volver a cumplir con las condicionalidades explícitas e implícitas que imponga la comunidad financiera. Por caso, el Gobierno ya adelantó que vuelve a las revisiones anuales del FMI en el marco del artículo IV del acta constitutiva del organismo. También deberá dar continuas señales promercado para lograr que las calificadoras de riesgo le pongan la nota necesaria para continuar tomando deuda. PratGay afirmó que no habrá más colocaciones este año en mercados internacionales, pero que sí lo hará en la plaza local.
Globos amarillos
El ministro celebró la alta demanda de bonos argentinos por parte de los inversores. El total de ofertas fue por 68.600 millones de dólares. Es un monto significativo pero en buena medida responde a una práctica usual de los inversores y bancos colocadores (algunos cumplieron el doble rol) de inflar las órdenes de compra para asegurarse la cuota de títulos prevista de antemano. Esto suele suceder cuando se preestablece un monto a emitir y la adjudicación es a prorrata. Las entidades coordinadoras fueron los holdings Deutsche Bank, HSBC, JP Morgan y Santander, que recibirán 29,7 millones de dólares por sus servicios, mientras que BBVA, Citigroup y UBS serán los encargados conjuntos de los libros. El JP Morgan y el Deutsche fueron los empleadores del ministro PratGay y del secretario de Finanzas Luis Caputo. Estas entidades además se ven beneficiadas por el status de privilegio de adquirir los bonos al valor del mercado primario (directamente del emisor) respecto del precio que tiene en paralelo en el secundario. Por caso, el bono a diez años fue colocado con un rendimiento (que varia inversamente al precio) del 7,5 por ciento, pero en el secundario ya cotizaba con una tasa implícita (un mayor precio) de hasta un 7,05 por ciento. Esa diferencia representa una ganancia extra para esos bancos.
De acuerdo con el detalle que difundió Hacienda, la serie de bonos más demandada fue el cupón a diez años, con ofertas por 25.700 millones de dólares, seguida por el de treinta (17.900 millones), el de cinco (14.500 millones) y el más corto de tres años (10.500 millones). Los montos adjudicados fueron 2750 millones de dólares para el bono a tres años, 4500 millones a cinco años, 6500 millones a diez y 2750 millones a treinta años. Las tasa promedio fue de 7,14 por ciento, que se explica por un rendimiento de 6,25 por ciento anual para el título a tres años, de 6,87 a cinco años, 7,5 por ciento a 10 y del 7,62 por ciento a treinta años. Según explicó Prat-Gay, el 65 por ciento de la colocación fue adquirida por inversores estadounidenses, un 25 por ciento de países europeos y el restante 10 por ciento en partes iguales de naciones del Lejano Oriente y América latina. “Pudimos emitir el doble, pero no lo hicimos porque creemos que esa tasa se puede ir bajando. Tampoco queríamos ahogar el acceso al crédito a otros sectores, como el privado y gobiernos provinciales”, aseguró.
“El resultado de la emisión fue como matar tres pájaros de un tiro: se cierra el default de 2001, se resuelve el tema de los pagos embargados a los bonistas que ingresaron al canje y se recaudaron recursos importantes para el programa financiero de este año”, destacó el ministro. Pese a que la promesa del macrismo fue que la deuda que se tomara en los mercados internacionales tendría como destino obras de infraestructura, los más de 7000 millones de dólares que sobraban hasta ayer respecto de lo necesario para pagarle a los buitres irán a cubrir el déficit presupuestario. “La Argentina no puede crecer ni desarrollarse aislada del mundo”, fue el slogan que eligió el funcionario para justificar la política de endeudamiento. El ministro volvió a agitar el fantasma de la pesada herencia y de la necesidad de tomar crédito para evitar un mayor ajuste de la economía. “Sin acceso al crédito hubiésemos tenido que hacer un ajuste fiscal. Ahora tenemos una estrategia gradualista”, afirmó Prat-Gay. “No creemos en un derrame de esta decisión puntual (la deuda para pagar a los buitres) sino de todas las medidas que estuvimos tomando”, concluyó.
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