¿Acuerdo para liberar
mercados y compras públicas a empresas europeas? o “salgamos del paso en
octubre”
El bajito canciller
¿un poco pretensioso el diploma para el hombre que fingió llorar con Macri, no?
Fauriè lo celebró como "un acuerdo
histórico", con la voz entrecortada por el llanto, aunque aún faltan
negociaciones que tomarán varios años. Ventajas parciales para bienes
agrícolas, alto riesgo para sectores industriales.
El acuerdo de asociación
estratégica que suscribieron¿?, -hay dudas sobre un paper final- en Bruselas
las autoridades del Mercosur y la Unión Europea abrirá el mercado regional
sudamericano a los productos industriales del viejo continente, a cambio del
acceso cuotificado, y cumpliendo severas restricciones sanitarias, de productos
agrícolas o agroindustriales sudamericanos.
Entonces, básicamente, de
eso se trata el intercambio que habilitará, cuando quede perfeccionado, el
tratado comercial que el gobierno argentino presentó como una conquista
"histórica" y "pilar clave
de la transformación productiva nacional". Más allá del secretismo con el que se manejó
toda la negociación, que –a una semana- todavía impide conocer en detalle lo
acordado, son pocos y en sectores muy específicos los que esperan que, de esta
apertura comercial, resultarán beneficios para el país. Por el contrario, son
más los que aún esperan en que habrá una reacción política en contra --principalmente
en el Congreso- que frene un acuerdo que pondría una lápida definitiva sobre
gran parte de la industria, particularmente en sectores con mayor valor
agregado y de manufacturas de media o alta tecnología.
El acuerdo no sólo
implicarìa una apertura comercial desigual de mercados para bienes industriales
europeos. También representa abrir las
licitaciones de compras públicas a la participación de empresas de la UE,
extender plazos de protección del derecho de patentes (particularmente en
agroquímicos y medicamentos) a corporaciones de ese mismo origen, otorgarle la libre circulación en mares y ríos
internos del Mercosur a la flota europea, y el reconocimiento de
exclusividad del uso de denominaciones de productos con indicaciones
geográficas (por ejemplo, muzzarella, regganito o parmesano en la
denominación de los quesos). El acuerdo se presenta como supuestamente
"balanceado" porque a las firmas argentinas se le abren similares
condiciones en la Unión Europea, pero ocurre que es escasa o nula la capacidad
de las firmas argentinas, en particular, que tengan patentes, flota fluvial o
productos con indicación geográfica (salvo el cordero patagónico, quizás) que
pueda sacar provecho de la referida apertura. El plano de la negociación parece
demasiado inclinado.
El supuesto acuerdo alcanzado y anunciado este fin de semana, con la
urgencia de Argentina y Brasil por poder presentarlo como "una
conquista" para sus complicados frentes internos, y la pulseada en la UE
entre quienes se oponían (con Francia a la cabeza) y quienes lo impulsaban (con
España como baluarte), no tiene una letra definitiva. Es decir, no es el texto que irá a los respectivos congresos para
buscar su ratificación (los de los cuatro miembros del Mercosur, por
separado, y el Parlamento Europeo).
La Cancillería argentina presentó el acuerdo
alcanzado con la Unión Europea como una gran conquista después de más de veinte
años de negociaciones infructuosas. Asegura, al repasar los beneficios de
"accesos a mercados", que:
*
Europa "liberaliza cerca del 100 por ciento de su comercio, el Mercosur lo
hace en un 90 por ciento".
*
La UE ofrece la liberalización completa e inmediata de aranceles para el 80 por
ciento de las exportaciones del Mercosur de productos industriales.
*
El Mercosur obtiene plazos amplios de hasta 15 años para liberalizar sectores
sensibles en forma gradual.
*
El acuerdo favorece el comercio intraindustrial al reducir los aranceles para
insumos y bienes de capital.
Para los dirigentes de sectores industriales y
para el sindicalismo argentino, no son beneficios sino altísimo riesgo para las
empresas argentinas de perder posiciones frente a la competencia europea, con
escasa o nula posibilidad de acceder a los mercados europeos a cambio. Los
documentos europeos, en tanto, reflejaron el acuerdo marcando justamente lo
contrario, señalando además aspectos fuera del comercio de bienes sobre los que
la Cancillería argentina no informó. De ese modo, en Europa destacan:
*
El acuerdo UE-Mercosur eliminará la mayor parte de los aranceles a las
exportaciones europeas al mercado suramericano y hará a las empresas
comunitarias más competitivas al ahorrarles 4.000 millones de euros en derechos
de aduanas al año.
*
Abrirá nuevas oportunidades en el Mercosur para las empresas europeas que
participan en licitaciones públicas de los gobiernos o que proveen servicios
informáticos, de telecomunicaciones o transportes, entre otros.
Claro que tampoco está claro cuál será el
balance neto de inversiones extranjeras como resultado del acuerdo. El gobierno
argentino, por ejemplo, confía en que la apertura a la participación de
empresas europeas en las compras públicas, la libre circulación de flotas de
ese origen por las vías fluviales internas y en la oferta de servicios,
promoverá la instalación de firmas del viejo continente en el Mercosur. Algunos
especialistas sugieren, sin embargo, tomar en cuenta el número de empresas
extranjeras que levantarían sus filiales en el país cuando consideren que les será
más conveniente proveer a los mercados locales
desde el exterior. Se señala que eso es lo que sucederá, por ejemplo, en
varias firmas del complejo automotor.


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